La lluvia al viento le dijo
Tu arrasas y yo inundo
Castigaron tanto el lecho del jardín
Que las flores debieron doblegarse
Se arrodillaron
Pero no murieron
Yo sé lo que las flores sintieron…
Lodged Robert Lee Frost (1874-1963)
Tu arrasas y yo inundo
Castigaron tanto el lecho del jardín
Que las flores debieron doblegarse
Se arrodillaron
Pero no murieron
Yo sé lo que las flores sintieron…
Lodged Robert Lee Frost (1874-1963)
A veces la vida nos golpea, pasa como una gran tormenta y azota lo que hay alrededor, lo construido y lo recibido como don y regalo.Tras el vendaval nada queda en pie, ni lo que teníamos, ni aquello que solíamos ser.
De repente las cosas que más amamos cobran forma de recuerdos y ausencias, silencios e inexistencia.
Es parte del juego… vida y muerte entrelazadas, entramadas en el paño de nuestra existencia.
Risa y llanto, felicidad y tristeza, encuentro y desencuentro, llegadas y despedidas, anuncios y esperas…
En los momentos de vacío y oscuridad… tras la tormenta… tras la ausencia… tras la muerte… nunca tan oportunamente cobran tanto sentido y dimensión, ciertas oraciones o frases que de memoria el corazón clama…
Sólo Dios basta…
Dios no se muda…
La paciencia todo lo alcanza…
El amor todo lo soporta…
Y finalmente
Aquella tan dura y real a mis sentidos…
Yo sé lo que las flores sintieron…
Porque el que ha muerto con sus muertos
Ha amado hasta el fin
Ha entregado su vida
Ha entregado su tiempo
Se ha quedado sin nada alguna vez
Ha sentido el cansancio en los huesos
Ha sentido el frío en el cuerpo
Ha sentido el hambre en el estómago…
Puede saber de aquello que las flores sintieron…
Porque las flores finalmente no murieron…
Y como estas frases son reales
Aquel que un día murió con sus muertos, resucitó en los brazos de un amigo
Aquel que amó hasta el final y sin medir el tiempo, ha sido curado en las caricias de otros tiempos
Aquel que dio su vida la recuperó una mañana sin proponérselo en algún inesperado encuentro
Aquel que sintió hambre, cansancio y frío, fue saciado por amor en el amor de las manos que lo asistieron, fue abrigado y contenido en el corazón de algún abrazo sincero
Por eso…
Amiga, Hermana…
Yo sé lo que las flores sintieron…
Porque cuando sentí todo eso…
ahí estuviste para asistirme y darme aire para seguir el camino…
Hoy que la tormenta azotó y devastó tu campo…
Aquí estoy…
Se de abrazos y caricias, porque antes tuve que recibirlas
Sé de consuelos, porque fui consolada en mis desvelos
Como dice esa canción tan linda que algunas veces cantamos
Esto que soy, esto te doy…
Amiga, Hermana de la vida…
Esto que tengo
Esto te ofrezco…
Cariño de hermana y campo sagrado que nos une en un Dios que permanece y sostiene
Que toma forma y se hace voz en aquellos que te amamos y hoy estamos…
Una muerte en otra se reedita y cobra fuerza, como el fuego cuando se aviva con el vientoPero ese mismo fuego se hace sagrado cuando redime y purifica, fortifica y fortalece…
Esta pascua hoy es tu pascua…
Tal vez no puedas resucitar acorde a los tiempos litúrgicos… pero…
Más tarde o más temprano…
Un día cualquiera…
Este dolor, todo junto, que ya es mucho…
No dolerá tanto…
Y finalmente…
Desaparecerá el llanto
Aparecerá la sonrisa al recordar esa sonrisa
Aparecerá la paz al recordar las gracias recibidas tras cada comida…
Y será entonces,
el tiempo en que junto a Frost y tantos, tantos, tantos otros
a algún otro estarás nuevamente consolando,
diciéndole que esto también pasará…
por que vos amiga…
Ya sabrás…
Lo que las flores sintieron…
A Evan en memoria de Hector y Panchita...
Etiquetas: A una amiga
