Ciertamente las cosas suceden cuando menos las esperamos, tal vez en el momento en el que estamos preparados, en el tiempo de las canciones… en el que hemos derribado las murallas que nos guardan de quedar totalmente desnudos y despojados ante lo real, lo verdadero, el amor en todas sus manifestaciones.
Por eso…
Él no podía contener sus arrebatos cuando Ella llegaba a la escena que los tenía como protagonistas de los cortos más variados e insólitos por lo sorprendentes e impensados.
Ella sin embargo a pesar de su desparpajo permanecía inmutable, tratando de controlarlo todo, aún lo incontrolable de su mirada, esa que hablaba de un amor especial y eterno, de un amor que parecía desde antes y para siempre.
Cuando la película del tramo que les tocaba jugar juntos, se echaba a rodar, ya no importaban ni el paisaje, ni la incontable cantidad de extras que los secundaban, todo quedaba transformado por ellos, ante ellos y para ellos. Nadie más existía, sólo Ella, Él y ese momento en el que ambos lograban cortejarse mutuamente, sin declaraciones ni promesas, sólo con destellos de luz en sus miradas, la luz más fuerte que podría ser propagada, la luz del encuentro, la luz que enciende las almas que comulgan, se saludan y se aman, esa luz los consagraba al uno para el otro…
Por eso…
Él no podía contener sus arrebatos cuando Ella llegaba a la escena que los tenía como protagonistas de los cortos más variados e insólitos por lo sorprendentes e impensados.
Ella sin embargo a pesar de su desparpajo permanecía inmutable, tratando de controlarlo todo, aún lo incontrolable de su mirada, esa que hablaba de un amor especial y eterno, de un amor que parecía desde antes y para siempre.
Cuando la película del tramo que les tocaba jugar juntos, se echaba a rodar, ya no importaban ni el paisaje, ni la incontable cantidad de extras que los secundaban, todo quedaba transformado por ellos, ante ellos y para ellos. Nadie más existía, sólo Ella, Él y ese momento en el que ambos lograban cortejarse mutuamente, sin declaraciones ni promesas, sólo con destellos de luz en sus miradas, la luz más fuerte que podría ser propagada, la luz del encuentro, la luz que enciende las almas que comulgan, se saludan y se aman, esa luz los consagraba al uno para el otro…

Dios alguna vez recomendó al hombre tener las manos vacías para poder asir lo que Él le diera en el momento adecuado, en el tiempo considerado...
8 Comments:
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Hey, Paloma, the guys from the former chart are blogger invaders, tell them to get the fuck out from your site, will you?
Paloma, por Dios, encontraste el juglar? Festejemos... Llamame ya por linea directa...
Besos.
Gracias Anonimus...
¡Que alma de director/a de cine tiene usted!
paloma quede enamorada de este texto, dice lo que muchas veces sentimos y no podemos describir tan bien. beso.
Me parece que le voy a proponer al Sweet Lord una sociedad, que tul Don?
Gracias por la empatía Vero!!!
Pero si hablamos de descripciones vos sos una CAPA!!!
Besito.
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